De los manifestado por los asistentes a las charlas en San Pablo

En lo vivido en estos días, interpretamos que, el Espíritu, la Palabra de Dios y las circunstancias, han sido la voz de Dios que ha hablado a la Parroquia, y que ésta le ha respondido:

  • AGRADECIDA
    Gracias, Señor, por incluirme en tu Plan. Confío en Ti. Soy barro y Tú me moldeas. Aunque no siempre, siento tu presencia. Sé que estás a mi lado en las cañadas obscuras. No quiero servir a ningún ídolo. Intento y quiero seguirte cada día. Busco la felicidad para mí y para todos, siguiéndote fielmente. Quiero y necesito aprovechar tu Gracia. Me siento poca cosa, moldéame. Gracias, Señor.
  • MOSTRÁNDOSE COMO ES Y SE SIENTE, Y PIDIENDO AYUDA
    Señor, tengo miedo, es mi gran enemigo. Perdón por dudar. No vemos más que el hoy, y no vemos el futuro que solo Tú puedes ver. Quiero hacerme barro de verdad. Tengo muchas tonterías, y no quiero que mi vida sea nula. A veces me olvido de Ti, pero corro y no paro. La Biblia solo la cojo a veces, y rezo cuando he hecho mis cosas. Sabes que siempre he querido que me moldees, y ahora lo deseo más que nunca. Confieso que tengo olvidado al Espíritu Santo.
    Señor amado. Yo quiero ser como barro en tus manos. Toma mi vida, te la entrego, quiero ser un vaso nuevo. Señor, ¡embriágame! Cuando me analizo pienso que todavía no me he emborrachado del todo, me queda mucho, ¡emborráchame de una vez! Tengo formación pero mis actitudes no cambian… ¿Hasta cuando he de seguir machacándome?
  • CON SED DE VERDADERA CONVERSIÓN
    Desde que me iniciaste, fui muy fiel. Me sentí feliz junto a “hombres buenos”. Después me metí en otros grupos y adoré a otros dioses: poder, dinero, querer ser más… Pero algo de eso no lo asimilaba. Mi vida fue un caos sin Esperanza, a punto de caer en algo irreparable. La Iglesia me salvó, Tú me moldeaste. Me siento barro. Ahora me dicen que no soy la misma. Te pido la ayuda de tu Espíritu para hacer Tu Voluntad. Como Comunidad, me dispongo con todos para bien de todos. Lo quiero con todos.
    En estos días he visto que desde que comencé mi vida me estoy cuestionando profundamente. No dudo que Tú me quieres. Y he pensado. Si me lo has dado todo, ¿por qué te abandono, por qué me dejo atrapar por lo humano? Tengo un carácter rebelde, no soy humilde. Te pido dejarme moldear. Haz que acabe de arreglar lo malo en mí, buscando ratos de interiorización y cuestionamientos…
    … “¡Ay, si no fuera por las mujeres…” ¿Son las mujeres o tu Hijo en ellas? ¿No ha sido tu Espíritu el que lo ha hecho todo? Es verdad que nuestra conciencia siempre ha querido seguirte a cambio de nada y ha sido Jesús quien nos ha llevado hacia adelante. Aunque a veces nos equivocamos, la perseverancia de las mujeres ha sido obra de Él. Señor. Haz que nos convirtamos a Ti.
  • LA VIDA DE LA PALABRA
    Señor. En esta ocasión, la Palabra ha hecho mella en nosotros más que de costumbre. Nos ha impresionado la lectura de Jeremías, sobre el barro y el alfarero Jer. 18, 1-6. Tú eres el alfarero, y nosotros cántaros, a veces vacíos, a medio llenar, deteriorados… ¿Es por falta de Fe? Tú nos amas y quieres instruirnos. Al mismo tiempo, el Deuteronomio 30 me ha hecho temblar y me ha enamorado al ver cómo me amas. Gracias, Señor. Pido que se cumpla Tu Plan sobre mí.
    He visto que en la Parroquia falta interiorizar la Palabra, hacerla Vida, vivir el Evangelio constantemente. Contagiar con hechos, con actitudes, potenciar la humildad, la cercanía a los demás, transmitir a todos la paz, estar a la escucha… A veces somos cardo, a veces repollo, o rosa… pero sé que estoy en tu huerto del que no quiero salir, porque te pertenezco. No queremos estropear tu Plan en nuestra vida. Hemos de bajarnos y ponernos a la escucha, del Evangelio y de las circunstancias. Señor. La vida es una cuesta muy empinada. Unas veces me rompo en lágrimas, otras en ira. Tengo muchos desiertos. Quiero cambiar el para qué por el por qué de la Comunidad, que Tú quieres. Trato de agarrarme a la vida, pero en la desdicha me entra miedo. Sé que Tú eres mi Pastor, y que tu vara y tu cayado me protegen y me sosiegan. Ahora estamos en la zona obscura del Viernes Santo, pero queremos avanzar porque sé que vamos a resucitar. Aquí estoy, Señor. Continúo en la pelea.
  • ENCARNACIÓN
    Finalmente, Señor, he contemplado la humildad y sencillez del barrio, y lo mucho que necesita de nosotros. Ante ellos, debo dejarme moldear, manteniendo el corazón abierto. Nos lo piden con palabras y con gestos. Hemos de mENCARNACIÓNantener nuestros oídos y corazones dispuestos a servir. No sé si pienso lo que Tú quieres, ni sé si soy barro para tiesto o ánfora, pero me quiero abandonar y darme según tu Voluntad. En mi presencia en el barrio, dudo en lo que hago y vivo. Son muchos los que están en contra de la Parroquia y del sacerdote. Hemos de rezar y vivir para que el barrio nos sienta a su favor y de su lado.
    De pequeña me pregunté, ¿qué quieres de mí? Me pediste la entrega total, que anunciase que todas las personas se sintiesen y fuesen hermanos. Te pido ser consecuente. Quiero encarnar las necesidades de todos, ser espléndida en acompañarlos, y ser muy cercana en mis actitudes. Veo mis baches. Te pido perdón por ellos. Ayúdame a seguir adelante.
    Yo sé que Tú quieres de mí más de lo que hago. Si los demás no nos quieren, yo tengo algo o mucho que ver en eso. He de actuar con ellos de otra manera, de forma que no me critiquen, y se unan a nosotros. De no ser así, ¿para qué pienso que me has llamado?
    Sé que al dejarme moldear he de dejarme hacer según Tú quieres. Para esto, he de escuchar a la gente del barrio, sintiéndonos hombres de barro, en tus manos. Hay por aquí algún pobre, pero, ¿por qué no están los pobres entre nosotros?
    Señor, Tú nos has dado maestros, y hemos de ser testigos de lo que nos has enseñado. Es verdad que entre nosotros tenemos catequistas, que visitamos a los presos, tenemos encuentros con la Palabra, Cáritas, pastoral de enfermos, que no cobramos nada a nadie… No hay gitanos, solo gente de “pelo blanco”. A los chavales no los atraemos. Caemos pero seguimos. Yo me doy cuenta de mis caídas, pero Cristo hace como el que no se da cuenta.

Parroquia de San Pablo, 21 de marzo de 2.012.

1 comentario en “De los manifestado por los asistentes a las charlas en San Pablo

  1. ana mari

    Preciosa reflexión,en algunas cosas dichas me veo identificada pido a Dios que mis pasos me lleven hasta donde Él crea debo estar.
    Grcias,un besito:ana mari.

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