Desde la Pascua del Señor, «Servir para unir»: ¡Gracias!

Desde la Pascua del Señor, SERVIR PARA UNIR:

Damos Gracias a Dios por tanto como nos sigue regalando a todos y cada uno de sus hijos y de sus hijas.

Gracias…

A la tierra, que es de todos y para todos, por revestirse del verde más verde y de múltiples colores.
Al Sol, que ha hecho posible disfrutar plenamente de los espacios exteriores.
A los que con tanto esmero y alegría fueron preparando interiormente y exteriormente todo, para los que iban llegando.
A los que fueron llegando, por los kilómetros recorridos para poder encontrarnos.
A los peques de la pascua por su alegría, sus gritos, cantos y juegos; ellos ponen una nota de color allí por donde pasan.
A esa escuelita que ha sido una pascua en “pequeñita” para los que nos íbamos acercando.
A quienes tuvieron que situarse desde un “nuevo modo de estar”  en la enfermedad, en la soledad, en la distancia, en el trabajo diario… pero que sin duda han estado velando con nosotros.
A las caravanas, porque no se puede sacar más rendimiento a la era.
A las tiendas, por estar todas tan juntitas y propiciar momentos de encuentro entre los peques y mayores.
Por esos momentos de café y charla que propician que nos conozcamos todos, aún mejor.
A esa cocina que cada vez hace los potajes más ricos y alcanza para todos por más que vayamos llegando.
A los fregados que sin descanso van dejando limpias tantas y tantas bandejas.
A los que hicieron pan para todos y todos los días.
A esos comodines que lo mismo preparan un chocolate nocturno, que se ofrecen para hacer fotocopias o preparan una adoración a la cruz.
A esas manitas que lo mismo arreglan una tubería en Betania que intentan que haya luz en todas las casas.
A los curas por su servir con los jóvenes, en el silencio, en los fregados, en las celebraciones… siendo uno más con el pueblo.
A los cantantes, poniendo su servicio desde la sencillez que nos permiten adentrarnos más en la oración.
A los técnicos que hacen posible lo imposible, escucharnos en medio del campo sin perdernos nada.
A los que han hecho posible que la decoración sea más sencilla pero más de todos.
A los que con sus danzas, monólogos y canciones nos hacen animarnos por dentro y alabar a Dios.
A quien con las pompas de jabón nos envolvió a todos en un entusiasmo y asombro propio de niños.
Al Silencio, que desde el monte rezaba con todos y para todos.
A los que venían a ratos a su casa para hacerse presentes,
y a los que llegaron y se tuvieron que marchar.
A los que acogieron a los que venían y los integraban poco a poco haciéndoles sentirse en casa.
Gracias a los que se achucharon aún más en los colchones para que  todos entraran y tuvieran un rincón para dormir calentitos.
A los que recogen gráficamente todo los momentos de la pascua y lo ponen al servicio para que todos disfrutemos.
A los que hacen posible la traducción de la celebración para que todos la entiendan y la vivan.
A los que hacen entendibles y divertidas las moniciones para todas las edades.
A los amigos donde nada cambia y con pocas palabras todo se dice.
A quienes se pusieron donde no había nadie, posibilitando nuevas formas y nueva vida.
A los que nos ayudaron a profundizar más en las distintas modalidades, espacios de riqueza compartida.
A lo que no llegamos, porque nos hace sentir “pobrecitos” y tener que ensanchar aún más nuestra tienda para buscar a Dios y a los hermanos.
A los que se atreven a salir de sí mismos  y preparan otros momentos, para que otros oren.
A los chavales que se esfuerzan en hacer amigos y los que se esfuerzan en acoger a todos.
A los mayores que están atentos a todos con caricias, cuidados y sonrisas.
A los que intentaron estar atentos a todo y a todos, propiciando que fluyeran las cosas.
Gracias a las comunidades por seguir soñando la familia universal.
Gracias a quienes rezaron, contemplaron, se hicieron nuevos interrogantes y disfrutaron… posibilitando a todos el encuentro en lo profundo con el Padre.
Gracias a las familias, por celebrar todos los momentos de la pascua juntos, con todos sus miembros, haciendo posible y real un ambiente familiar, de todos, donde todos celebren y compartan la vida.
Gracias a todas las sonrisas, abrazos, caricias y besos
Gracias a la búsqueda de cada uno, a la vida de cada uno en lo cotidiano, en lo pequeñito que hace posible que Jesús pase entre nosotros este año…
…y se quede en nuestras casas…erase una vez una montaña bajita y gorda-transparente

Desde Pueblo de Dios unidos, CON TODOS.

Feliz Pascua

También os hacemos llegar:

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