Escuelitas VIII y IX

En las dos últimas sesiones de la escuelita, correspondientes a los días 29 de septiembre y 1 de octubre, se ha intentado recoger toda la riqueza compartida en las siete secciones anteriores, en el deseo de exprimir el fruto y quedarse con el jugo para dar un nuevo paso adelante.

En esta escuelita no ha habido pasos marcados, en la intención de estar abiertos a lo que el soplo de Dios através del compartir de todos pudiera estar sugiriéndonos. No ha sido tampoco una escusa para plantear cualquier respuesta de tipo comunitaria, sino un trabajo de fundamentación personal, para no dejarnos llevar ni conducir por ningún responsabilismo ni condicionamiento de unos en otros. El encuentro en lo comunitario se alcanzará como añadidura y fruto tras una profundización en nuestro particular ‘surco de Vida’. Por ello, cada uno ha ido compartiendo en razón de lo que le iba sugiriendo la vida y lo que se iba hablando, sin querer responder a nadie y el buen deseo de sumar y complementar las intervenciones.

La escuelita se plantea como un medio necesario para partir del primer paso: la libertad personal, que nos llevará a una fidelidad personal, nacida de una conciencia personal, y que tiene por fin comulgarse con todos. Pero nunca será esta escuelita un fin en sí mismo. Si así fuera acabaríamos cayendo en la trampa de creernos en camino, pero seguir en las mismas, incluso aún más frustrados. Por eso la escuelita remite a la vida y se alimenta de ella, y el día a día de cada participante estará devolviéndonos el resultado de una ‘eficacia’ que hemos de buscar personalmente y nunca esperar ni exigir en el otro. Antes bien, ‘soportar en la espera y perdonar las caídas’.

Es apasionante comprobar cómo, en esta escuelita sin itinerario programado, también se puede avanzar considerablemente. Eso sí, el avance que cada uno experimente, distinto en cada participante, es decir, progresar y profundizar en el camino o quedarse estancado dando vueltas sobre lo mismo, dependerá fundamentalmente del trabajo personal que se realice. ¿Qué cabe esperar, entonces, de este espacio lo que cada uno quiera de ella?

La diversidad dee estados y situaciones vitales que nos encontramos en este espacios, algunos más espontáneamente, otros de forma más permanente… plantea un reto: la escucha activa, capaz de recogerlo todo y quedarse con lo bueno. Pero si lo planteado va directamente a lo vocacional, cualquier persona puede sentirse incorporada en cualquier momento. La providencia de Dios hace que a esta mesa se sienten todos los que nos sentamos y, en nuestra indignidad, todos nos manifestamos como un cachito de Dios. Así, el contagio interpersonal en el camino que cada hombre recorre, juega también un papel importante.

1 comentario en “Escuelitas VIII y IX

  1. Héctor

    Yo no lo entiendo. Yo lo hubiera hecho de distinta manera. Y, por supuesto, mucho menos de Dios. O, mejor, esto es de Dios y lo que yo hubiera propuesto, seguro que no. Ya en la intervención anterior insinuaba algo por el estilo.
    El encuentro en lo comunitario se alcanzará como añadidura y fruto tras una profundización en nuestro particular ’surco de Vida’. Es decir, una consecuencia de algo ni siquiera buscado porque, si se buscara, ya se manipulaba, aunque fuera muy sutilmente, la libertad de cada uno.
    Precioso y de Dios por lo que a mí me gusta tanto como no me cabe en la cabeza. Simplemente que se necesita ser personas muy maduras para esto. Y, entonces, ya estamos coartando la libertad.

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