Escuelita V

Seguimos en diálogo. Esto es, muy resumidamente, lo que se compartió la tarde del martes pasado en Pueblo de Dios.

Se explicó una vez más la intención de la escuelita. Auto-revisión íntima sin nada que le lleve a ninguna otra responsabilidad que la que vaya advirtiendo a medida que reconoce su interior desde la más absoluta libertad. Ante esto, se cuestionaron cosas como:

  • ¿Cómo se plantea esto, quién lo lleva, lo corrige…?
  • ¿Quién ve si lo que se entiende tiene que ver con la historia de la tierra?
  • ¿Va a ser lo mismo para el que llega, el que se va a marchar, el que está de paso?
  • Esta escuelita busca conectar con lo más sagrado de cada uno. Esa es una tarea muy grande e importante; desde la libertad trata de que descubramos nuestras esclavitudes personales.
  • Me denunció lo mucho que puede haber en mi vida de rutina e infidelidad. Hemos de tener la fidelidad de Dios a nosotros, sin grietas ni fisuras, y esta es una tarea que se realiza en el día a día.
  • Es bueno pararse ante el Evangelio. Siento que tal y como se plantea es un espacio insuficiente. Falta algo.
  • Antes de venir aquí tenía más oración que la que aquí hacía. Me falta reconocer que necesito de la gente y hacerme vulnerable ante ellas. Me delata saber que no estoy donde creo estar. Hay que saber si lo que queremos es vivir una vida que da respuesta a nuestra vocación o nos dejamos llevar por la inercia de una vida “comunitaria”. Cuando quiero dar respuesta a lo que descubro en la intimidad de ese encuentro “vis a vis” con Quien me ha llamado, descubro que mi respuesta no puede ser de otra forma que comunitariamente, entonces necesito del otro para responder a lo que Dios me pide. El planteamiento es totalmente distinto. Por eso, se trata de ver si mi vida está respondiendo a aquello que, de parte de Dios, está en nuestro corazón, o si responde a condicionamientos, circunstancias, dinámicas,… “comunitarias”. Hemos de vivir en función de aquello a lo que se nos llama allí donde estamos.
  • Lo que somos nos distrae de lo que decimos. Hasta que punto podemos permanecer en una situación que sabemos que no es ni la resolvemos, sin que tomemos una determinación? Las circunstancias nos llevan a tomar nuevas opciones, ¿tenemos capacidad? ¿Hasta qué punto queremos cambiar? Podemos convertirnos. El problema es que no queremos.
  • Hemos de descatalogar lo que entendemos por los “nuevos” y los “viejos”. El que estemos más tiempo en las cosas no nos da más autoridad que a quién lleva menos. Lo verdaderamente importante es saber que conectamos con las raíces que mueven las cosas. Esto es lo que nos transmite libertad y nos hace sentir que estamos liberados. Al final es el Evangelio el único camino. Aquellos que lo andan enamoran, despiertan hambre en los demás… Descubrirlo es una línea muy estrecha.

1 comentario en “Escuelita V

  1. Héctor

    La última intervención dice: al final el evangelio es el único camino. Creo, de verdad, que hay hambre de evangelio. Pero no se nos da de comer. Comemos mucha espiritualidad, muchas palabras religiosas y hasta evangélicas, pero hay poco diálogo y profundización en la Palabra. Tenemos muy claro que es la última Palabra. Pero creo que tendríamos que comenzar a convencernos también que es la que tiene la primera Palabra. Y no hay más, o no debe haber más, en nuestra vida,

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