Escuelita IV

Los reunidos hoy en esta incipiente, y al mismo tiempo “Ilusionada Escuelita”, hemos sentido el deseo de ver cómo y qué nos está diciendo lo que hasta ahora llevamos tratado, que aparece en la carpeta que disponemos para ser conocida por quien lo desee. Hemos encontrado como muy importante el que todo esté siendo un tiempo para la interiorización personal, sin que en ella se intente generar ninguna responsabilidad de nadie para con nadie. Tratamos de reconocernos en el conocimiento profundo de saber por qué estamos en lo que estamos, por qué hacemos lo que hacemos, qué es lo que mueve y nos mueve nuestra vida, preferentemente.

Han salido estas aportaciones que apuntamos a continuación:

  • He visto lo precioso del modo de vida del Evangelio para todos. Hay que tener fe y experiencia de anonadamiento. Esto no se inventa. Es un trabajo personal en el que hemos de recordar continuamente “Que como el aire, demos la vida sin cobrar”. Hemos de tener mucha exquisitez y cuidado con los otros y su forma de ser. De ello dará razón el esfuerzo que hagamos desde nuestra exigencia personal. En primera instancia, ¿cómo lo hacemos con quién tenemos al lado? Echo de menos a gente de fuera de la linde. Tengamos cuidado con que las circunstancias nos pueda hacer perder el espíritu y la exigencia en libertad que la tierra nos ha descubierto, para lo cual nos ha llamado y hemos de tener. Lo más grande, la Vida de Jesús. Hemos de trabajarnos y prepararnos para dar razón.
  • No podemos perder de vista que nuestra primera misión no está en ayudarnos nadie a nadie. En nuestra respuesta a Dios y a lo que queremos vivir, la ayuda vendrá por añadidura y en Libertad, al tiempo que somos causa y cauce de liberación para todos.
  • Perdamos el tiempo con las personas. Seamos gratuitos. Demos la vida sin cobrar. La gente necesita ver gentes que viven a Dios. Acompañemos… Y esto más allá del ángelus, la oración, la comida… En los comienzos hubo mucho de esto con la gente, que dio preciosos resultados… Esto necesita de una actitud interior.
  • Me interpela mucho lo de la fidelidad. Hemos de tener al Proyecto de Dios la misma que Dios tiene con nosotros. En lo que soy de Dios cada día he de se más fiel. Esta convicción he de tenerla cada día de mi vida, en el servicio, en el amor, en la auténtica libertad. Me estoy cuestionando, ¿estoy construyendo en mí según lo que pienso y veo con claridad? Sé que esto requiere una madurez evangélica que he de trabajarme, y en ella he de ser fiel.
  • Hablamos muy bien, decimos cosas bonitas, pero siento que no pongo toda la carne en el asador. ¿Cómo lo hago, cómo me lo estoy trabajando? Dios me mima, ¿cómo lo mimo yo a ÉL?
  • Hemos de crear hábitos de vida. No nos lo planteemos, hagámoslo.
  • Me repito en todo lo del día anterior. Busco lo distinto. Me ilusiona lo que tengo por delante. Lo siento universal y eso me apasiona, porque es a favor de la Justicia para todos. Siento necesario y urgente la renovación de mi mente. Me emociona la búsqueda conjunta, ser distinta, estar abierta a la apertura de la tierra, querernos cada vez más, aunque sé que en lo diario es difícil. No quiero la rutina que veo en mí. Sé que solo cambiaré si tengo un referente de lo que quiero y para qué lo quiero. Es tonto perder el tiempo en otra cosa. Ahora quiero trabajar por un mundo distinto al que hemos recibido y nos sigue llegando. Me cuestiono, ¿cómo, donde tengo que ponerme? Ahí estoy.

Pueblo de Dios, 10 de septiembre de 2.009

2 comentarios en “Escuelita IV

  1. Héctor

    No podemos perder de vista que nuestra primera misión no está en ayudarnos nadie a nadie. En nuestra respuesta a Dios y a lo que queremos vivir, la ayuda vendrá por añadidura y en Libertad, al tiempo que somos causa y cauce de liberación para todos.
    ¿Quién ha sido capaz de verlo tan conciso y tan claro?

  2. mpgomariz

    Desde Málaga, doy gracias a Dios por haberos conocido, por vuestras canciones que tanto bien me hacen, a mi, a mis hijos, a mi madre, a mi marido; porque sois verdad, porque andáis en búsqueda, y El Señor os ha colmado de dones, y gratis lo ponéis al servicio de todos, sin distinción. Gracias por seguir construyendo el Reino cada día con nueva savia, con esperanza, con alegría, y sobre todo con fe. Gracias por regar tanta tierra seca, con la Palabra de Dios, que es la que hace crecer…la que da VIDA.Recibid mi más cariñoso saludo.Mari Paqui (MIES)

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