Así vimos la Pascua 2011

Veo un día de armonía que viene entre la gente
y grandes y pequeños, con todos sus sueños,
atravesando un puente

Continuando con la línea de la N.A.O. 2.011, este año hemos querido centrar la Pascua desde el concepto evangélico “SOLO TÚ, MI FUENTE”. En esta ocasión, además de lo que es y supone la Palabra de Dios en toda su magnitud y universalidad en la vida de todas las personas de buena voluntad que sueñan con una Nueva Humanidad, todos los que hemos participado hemos tratado de crear el sentido hondo y misterioso de la Vida, la Pasión y la Resurrección de Jesús.

Y lo que más nos ha llenado y conmovido a la generalidad, ha sido el simple deseo, no de asistir a una Pascua preparada por otros anticipadamente. Hemos de decir que, habiendo estado esta intención en unos cuantos en unos mínimos aspectos, hubo momentos en los que nos veíamos con la impotencia de no poder dar a todos aquellos que asistiesen, lo mejor de quienes intentábamos prestar tal servicio. Hemos podido ver con un gozo indescriptible que todos han acudido con mucha hambre, no solo de participar sino de dar lo mejor de cada uno, escuchando y gozando las aportaciones de todos, para poder acoger y vivir el misterio pascual en todo su proceso de enseñanza y riqueza, entrando en la esencia de la Palabra, y en este caso concreto, de lo que supone para nosotros realmente eso que recordamos y celebramos en Su Nombre.

Ha habido presencia de todas las edades, en las que cada grupo lo ha vivido con la intensidad propia de su momento. Así, desde los niños de pecho a la muy adulta edad de los entrados en la década de los ochenta, ha sido alentador y conmovedor ver y comprobar la familia humana convocada por Dios. En muchos de los casos han sido familias completas de la carne y de la sangre; esto nos fue haciendo entrar en el gozo, cada vez más real, de que la Familia de Evangelio nacida de la esencia del Mensaje, va notando que deja de ser un “proyecto iluso e imposible” para certificar cada quién su intronización en lo que tantas veces entendemos como utopía.

En esta línea, recordamos

  • La contrariedad del “mal tiempo”. Fueron muchos los que llamaron preguntando si la Pascua iba a celebrarse. Sobre el tiempo, los meteorólogos anunciaron posible alerta amarilla. Salvar las circunstancias entre todos ha engrandecido la celebración de lo que todos juntos nos hemos gozado.
  • El hambre general de disponibilidad en todos los esfuerzos y actos propios del momento, así como la aportación en la materialidad de los gastos de la misma.
  • Ha sido precioso ver que los niños, adolescentes y jóvenes, se animaban todos a todos con el firme deseo de entrar en tantas cosas que no siempre se entienden, posiblemente porque los mayores aún no las hayamos descubierto.
  • Digno de manifestar han sido todos los actos llamados a recordar cada momento: reflexiones, oraciones, liturgia, vía crucis, adoración de la cruz, tiempos de broma y sonrisa, con aportaciones profundas y aguijoneantes que nos hacían entrar en el misterio de manera no común.
  • La Pascua del Silencio, el hambre de los hambrientos, que tanto alimenta a otros.
  • La presencia de D. José Vilaplana, nuestro cercano, cariñoso y acogedor pastor, dentro de una historia que cada vez la hace más suya y se siente responsable de profundizar y guardar el espíritu recibido.
  • La explosión del Fuego Iluminador de la Noche del sábado, el ¡ALELUYA, HA RESUCITADO! El recuerdo del bautismo original en todos, y la renovación del mismo desde la bendición y la caricia de Dios a todos sus caprichos en cada hijo suyo, nacido a su imagen y semejanza y saberse en ellos el DIOS DE LA TIERRA.

Podemos decir, desde el corazón, que continuamos en búsqueda, con hambre de ser lo que Él quiere de nosotros para convertirnos, en Espíritu y en Verdad, sus testigos y su alimento para el mundo.

GLORIA A DIOS, GLORIA A JESÚS RESUCITADO, ESTAMOS EN SUS SENDAS.

¡ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA!

4 comentarios en “Así vimos la Pascua 2011

  1. Roberto Montiel Orduño

    Me encanta la canción «Atravezando un puente» o algo así se llama, la escuche al grupo VIVA LA GENTE a fines de los 70s. y no le he vuelto a oír, si pudieran darme un tip de como conseguirla.
    Soy profesor de preparatoria y me sería de mucha utilidad por el mensaje
    Saludos
    Roberto Montiel Orduño

  2. Cecilia

    Gracias!!!, me parece haber vivido con ustedes Pascua, desde una vivencia grande de familia, donde todos comparten de lo que tienen. No saben lo importante que es renovar este sentir, sobretodo cuando aparece como muy loco estirar la tienda, dejar que el otro sea cercano.

    Un abrazo muy grande para todos.

  3. Guada

    ¿Por qué no decirlo?,
    de esta Pascua tengo una perspectiva un tanto
    bajita.
    ¿Cansada? No.
    Aunque mi cara era un poema difícil de callar
    y mi voz, algo cascada, de dulzura poética disimulada.
    Estas cosas y otras más me hicieron bajar las revoluciones,
    incluso pedir un plato de comida en la cocina para no tener que compartir bandeja
    y obligarme a charlar,
    y así cerrar un poco los oídos y la boca.
    Sólo abrí la boca para comer ¡qué bueno!
    Pero cansada, no.
    Cansada es cuando después de todo,
    multiplicado por un millón de veces,
    nadie te mira.

    ¿Cómo estar cansada?
    con la suerte de un plato de comida preparada para todos,
    cada comida;
    tan buena, tan buena que todos se preguntan por el milagro de dar de comer
    a un número que nunca terminamos de contar del todo,
    siempre variable,
    a la hora en punto
    y ¡calentita!

    A sabiendas de que los no tan niños, estaban a gusto y disfrutando,
    y los jóvenes, descubriéndose cosas nuevas,
    y el silencio, escuchando el interior
    y el resto, haciendo la presencia que posibilita la entrada, salida, acogida, recogida, sostén, encuentro…

    Con una lluvia incansable
    que no nos ha cansado;
    que nos ha subido el humor y el amor preocupado;
    también subió el andamio para colocar plásticos en Israel
    porque hay juntas en la pared que no están muy juntas y cala;
    que nos ha estirado más y más,
    encendiendo el chubasqui en abril para secar la ropa y los zapatos de los más pequeños, teniendo Mambré calentita, pendiente de darle la vuelta a los calcetines;
    ideando expresiones nuevas como “barro derretido” (Candela)
    cuando pasábamos por el dique con cuidadito de no resbalar;
    lluvia que nos dejó jugar a ratitos al aire y a ratos nos reunía a cubierto,
    menos mal,
    de no ser por la lluvia
    hubiésemos tenido que estar recogiendo niños todo el día debajo del puente,
    ellos tenían su propia preocupación y ocupación;
    lluvia que nos hizo rezar un Padrenuestro cogidos de la mano y mirando al cielo,
    y como decían los niños,
    después de contarles el cuento de VECINOS,
    pero, ¿de dónde viene el agua?
    y lluvia que paró, para dejar paso a un fuego que no tiene palabras para explicarse,
    propio de cuentos, lleno de chispa, de vida propia,
    propio de un gran sueño
    ¿cómo lo hicisteis?,
    ¿hacer parar la lluvia,
    que prendiera de golpe el fuego
    y con esas chispitas que salían como locas?

    Cuánto derroche,
    cuánto buen hacer,
    cuánto desapercibido,
    cuánto trabajo con barba,
    cuánto arte,
    música,
    danza,
    risa…
    todo el mundo en esta pascua se tiene que divertir
    y disfrutar en todo y con todo.
    Hecho.

    Se ha desbordado la sencillez,
    cada vez más y más,
    la confianza,
    la acogida,
    la providencia.

    Las celebraciones,
    las oraciones,
    cuánto cuidado,
    cuánto detalle,
    cuánto mimado,
    cuánto rezado en lo secreto antes de empezar,
    cuánto atrevimiento,
    incluso descaro,
    para hacer a Dios, vivo,
    y a Jesús, hombre,
    y al pueblo, testigo,
    de lo que sigue siendo un misterio,
    que no siga al hombre matando y al muerto resucitando,
    sino dando vida al que está solo o sufriendo o hambriento o cansado o en la cárcel o

    Me contaron lo del burro cuando no quiere beber…
    y se me ocurre pensar…
    ¡si al menos fuésemos burros!

    Ese pueblo, va,
    lleno de gentes,
    de lejos, de cerca, va;
    las mamás o papás que al pequeño llevan,
    que otras comidas llevan, que otro ritmo llevan… van;
    los niños, ellos van, los primeros van;
    los que van de dos en dos, porque en el vaivén del andar, se acompasan, y van;
    los que vinieron porque otros vinieron y al ir, también fueron, ellos van;
    los que ya estaban y por estar y permanecer, van;
    los que a veces sí, otras no, van;
    los que en la noche se encandilaron y se les fue el santo al cielo,
    por la mañana, cuando los despertaron a cacerolazo, también fueron;
    los que por el recuerdo de unos y otros, van;
    en caravana, en coche, en furgo, van;
    vamos.

    Y al ir, entendimos,
    eso que como profeta nos anunció Rosi
    con su poema…

    Estira tu tienda con fuerzas
    … y ponle los hincos que a ella sujeta.
    Ponle visera y deja su puerta abierta,
    y un colchón grande donde todos quepan.

    Que no te dé miedo esa cercanía de todos los cuerpos.
    Y que ese aliento y calor de ellos,
    te impulse a darte sin ningún respeto.
    No te pegarán nada, pues son el Dios Vivo…
    Ensancha tu tienda y estírala mucho.

    En el vientre, la madre, donde el niño comienza pequeño
    y se hace grande.
    Hasta que revienta, y sale la Vida con gran esfuerzo.
    Pero ¡Qué alegría! Señor… No estás muerto.

    Ensancha tu tienda, amigo…y que en ti… todos quepan.

    Tengo una perspectiva muy bajita,
    quizás si nos viésemos, quizás…
    compartiríamos un ratito,
    quizás…
    podríamos subir al sicomoro o al baobab…
    y distinguir quién era Jesús…
    y comer juntos.

    …y porque siempre hay algo que decir,
    sólo una reivindicación
    ¡tigretones para todos (al menos 1)!
    por favor,
    que seguimos siendo niños.

  4. Salvador

    TENEMOS MUCHAS GANAS DE IR S VISITAROS PERO AHORA NO PODEMOS POR TEMAS LABORALES .UN ABRAZO MUY FUERTE Y QUE EL SENOR NOS BENDIGA A TODOS

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